Entre otros asuntos, se acuerda instar a los maestros de las escuelas del ex convento de la Merced, para que no arrojen inmundicias ni cacharros, por las ventanas, a la huerta de Matías Catalán, anexa a dichas escuelas. Matías Catalán había comprado al Estado dicha huerta con una extensión de 15 robadas y lindaba en parte con dichas escuelas.
